El Departamento de Justicia y Administración Pública, a través de la Dirección de Derechos Humanos –como impulsora de la transversalidad y la coherencia de la acción de gobierno en temas de Derechos Humanos-, desarrolla acciones con impulso propio y comparte otras con diferentes departamentos del gobierno, que son, en buena parte, proyectos para el fomento de la tolerancia y los Derechos Humanos con la finalidad de fortalecer y optimizar los esfuerzos de la política en dicha materia.
En este sentido, los poderes públicos vascos apuestan por impulsar la Educación para la Paz y en Derechos Humanos, así como la promoción de los valores democráticos desde bases políticas firmes y principios morales nítidos.
Los Derechos Humanos y la paz constituyen una referencia imprescindible para cualquier modelo de organización social y política que aspire a construirse sobre la justicia, la libertad, la igualdad y la solidaridad. El valor superior de la dignidad humana de todas y cada una de las personas supone el punto de partida desde el que ir entrelazando el conjunto de derechos y obligaciones de cada individuo en sociedad, pero sin que quepa dejar espacio, en lo esencial, a que se ponga en tela de juicio la supremacía de la persona hacia cuyo desarrollo y promoción debe orientarse en definitiva la arquitectura social e institucional.
La Educación en –y para los- Derechos Humanos puede definirse como “El conjunto de actividades de capacitación, difusión e información orientadas a crear una cultura universal en la esfera de los Derechos Humanos, actividades que se realizan transmitiendo conocimientos y valores, y moldeando actitudes, cuya finalidad es:
La Educación para la Paz, en un sentido amplio, también implica –y se solapa- con la Educación en Derechos Humanos. Y es que la Educación para la Paz , entendida como paz positiva, es mucho más que la mera ausencia de violencia directa (paz negativa). La Educación para la Paz se dirige, así, a procurar tendencialmente un nivel reducido de violencia directa y un elevado nivel de justicia y cultura reconciliadora. Se persigue la eliminación de la violencia estructural y cultural al tiempo que se busca la armonía social y el respeto a los derechos de todos sobre la base de los valores, prioritarios, de igualdad, justicia y solidaridad.
Los municipios, como instituciones próximas a la ciudadanía, presentan elementos importantes para una formación integral: son un sistema complejo y a la vez un agente educativo permanente, plural y poliédrico, capaz de contrarrestar los factores deseducativos. Desde este valor, se hace necesario el impulso y refuerzo de la colaboración interistitucional con estas entidades que –con su capacidad educadora y tarea cívica- pueden proporcionar valores de ciudadanía democrática, haciendo del espacio público un espacio de convivencia.
La Jornada que presentamos a continuación, se enmarca dentro del programa de acciones de Convivencia Democrática y deslegitimación de la violencia (2010-2011), del Departamento de Justicia y Administración Pública, documento que reformula el Plan Vasco de Educación para la Paz y los Derechos Humanos 2008-2011.